Por Maria R.Cuando era católica e iba a misa participaba de la “comunión” (la galleta redonda que el sacerdote te pone en la boca y que supuestamente es el cuerpo de Cristo). Cuando me convertí al cristianismo también participaba de la “santa cena” (un pedazo de pan y jugo de uva que representaban el cuerpo y la sangre de Cristo). Para mí ese era un momento muy solemne, e incluso creía que al comerme el cuerpo de Cristo y tomarme su sangre yo rejuvenecería y que todas mis dolencias — si tenía alguna — y mis problemas desaparecerían. Eso fue lo que me enseñaron desde pequeña y así lo creí hasta mi último día en el cristianismo. Obviamente, lo que estaba viviendo era una ilusión, pues ni rejuvenecía ni mis problemas se resolvían; pero yo continuaba creyendo que algo mágico tenía que ocurrir durante la comunión.
A pesar de todo, me parecía curioso oír a los cristianos censurando y criticando a los católicos porque, según los cristianos, el ritual de la comunión de la religión católica proviene de prácticas paganas. Sin embargo, ahora me doy cuenta que no hay mucha diferencia entre una religión y otra; aunque los cristianos no quieran reconocer que sus propias prácticas religiosas son las mismas de los católicos aunque modificadas un poco.
La mayor parte de los dogmas del catolicismo y del cristianismo tienen su origen en religiones paganas de “adoración al sol”. Las semejanzas son muchas y no se pueden negar. Los seguidores de Mitra/Mithra (6 BCE) tenían fórmulas mitológicas que fueron pasadas de generación en generación como revelaciones divinas. Muchas de esas fórmulas fueron acogidas por la religión católico-cristiana y formaron parte de sus prácticas y rituales. La santa cena al igual que muchos de los rituales y prácticas de la Iglesia, ellos aseguran que la instituyó Jesús el día antes de su muerte.
La mayoría de las religiones paganas tenían una comida sagrada mediante la cual los iniciados obtenían salvación. En algunos casos la práctica era mucho más grotesca, pues la creencia era que al comer de la carne de la víctima, estaban ingiriendo la esencia de su dios para ser unificados con él. Un ejemplo es el ritual de la Omofagia (Omophagia), un ritual griego donde los devotos descuartizaban a su víctima y devoraban su carne cruda creyendo que dios residía en la ofrenda. De esa manera había una identificación con el dios mismo y participaban de su divinidad y cualidades; se convertían en uno con su dios.
Por más que los cristianos aseguren que el mandato de Jesús de comer su carne y beber su sangre (como lo ordenó él en el nuevo testamento) no se debe interpretar literalmente, en el texto griego de la biblia (Juan 6:53-56), no solamente la palabra griega “phagomar” (significa comer) es usada sino que en los versos 54, 56 y 57 es usada la palabra “trogo” que significa “masticar” y “roer” o quitar con los dientes la carne de un hueso. Esa palabra es siempre usada en el sentido literal en la biblia griega y en otra literatura griega en general.
Es obvio que esa parte de la biblia fomenta el comer carne humana y beber su sangre, una práctica que se asemeja al canibalismo. Y es precisamente esa práctica una de las bases fundamentales del cristianismo y catolicismo. La supuesta santa cena, la eucaristía, o el santo sacramento que se reparte en las iglesias cada domingo, es considerado hoy día el centro de la vida cristiana; participé de la misma muchísimas veces sin imaginarme que era una práctica de religiones paganas antiguas.
Ahora es que realmente conozco la verdad y mientras más pienso en todos los dogmas y creencias del cristianismo y otras religiones, más feliz me siento de haberme salido.